Por Crónica y Contexto

En San Miguel del Milagro, la fe se vive en cada rincón. Cientos de familias y peregrinos llegan al Santuario de San Miguel Arcángel para agradecer, pedir salud, protección y mantener viva una tradición que se ha transmitido de generación en generación.

La historia del santuario se remonta a 1631, cuando, de acuerdo con la tradición, el Arcángel San Miguel se apareció al indígena Diego Lázaro de San Francisco. El relato dio origen a la devoción por el lugar y a la tradición del agua vinculada al manantial.

Una de las costumbres más representativas es la corona de flores que portan quienes visitan por primera vez el santuario. Después de su visita, muchos devotos la colocan a los pies de San Miguel como símbolo de fe y agradecimiento.

También son visibles las largas filas para recibir el agua, que los peregrinos llevan consigo como parte de sus prácticas de devoción.

En los alrededores del templo, la actividad religiosa se mezcla con la vida cotidiana: gastronomía, artesanías, figuras religiosas, coronas de flores y recuerdos forman parte del paisaje y de la economía de las familias de la comunidad.

Con raíces en el siglo XVII, el Santuario de San Miguel del Milagro es hoy uno de los lugares de mayor tradición religiosa de Tlaxcala.

Un recorrido de Crónica y Contexto por un lugar donde la fe, la tradición y el lado humano de su gente se encuentran.

San Miguel del Milagro: un lugar que se vive, se siente y se lleva en el corazón.
Crónica y Contexto | El lado humano de la noticia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *