Una gestión ciudadana realizada la noche del martes en el Ayuntamiento de Panotla terminó en una confrontación pública protagonizada por el exdiputado local Miguel Ángel Covarrubias, quien acudió para intervenir en un asunto relacionado con un joven detenido por una falta administrativa. Durante una transmisión en vivo, Covarrubias cuestionó al secretario del Ayuntamiento, Franklin Calva, y sostuvo que presuntamente se habían solicitado 2 mil 600 pesos para permitir la liberación del joven. Esta acusación corresponde a la versión expresada por el exlegislador durante la transmisión. Del otro lado, Calva intentó explicar ante la cámara el procedimiento y las circunstancias del caso. Durante el intercambio, sin embargo, el funcionario fue interrumpido en distintos momentos por Covarrubias, quien mantuvo un tono elevado y una postura confrontativa. La situación también involucró a elementos de la Policía Municipal que se aproximaron al lugar. De acuerdo con lo observado durante la transmisión, Covarrubias se dirigió a los policías en tono elevado mientras continuaba reclamando sobre el caso. En el desarrollo de la intervención, el exdiputado también convocó a vecinos y ciudadanos para que acudieran al lugar, incrementando la presencia de personas alrededor del conflicto. Posteriormente, durante el intercambio, se precisó que el monto de la infracción era de 800 pesos, y no de 2 mil 600 pesos, como había señalado inicialmente Covarrubias. Más allá de las versiones encontradas, el episodio pone sobre la mesa las formas utilizadas para realizar una gestión ciudadana. Intervenir en favor de una persona puede ser una acción legítima; sin embargo, hacerlo mediante gritos, interrupciones, confrontaciones con funcionarios y policías, además de convocar a ciudadanos mientras se transmite el conflicto en redes sociales, puede elevar innecesariamente la tensión. La defensa de los derechos de un ciudadano no está reñida con la firmeza, pero también supone escuchar a todas las partes y permitir que los servidores públicos expliquen los procedimientos que les corresponden. En este caso, los señalamientos realizados por Covarrubias durante la transmisión deben entenderse como su versión de los hechos, mientras que la precisión sobre el monto de la infracción y las explicaciones del funcionario forman parte de la versión institucional expresada durante el intercambio. Hasta contar con elementos adicionales que permitan determinar responsabilidades, corresponde mantener ambas versiones diferenciadas y evitar conclusiones anticipadas. Lo ocurrido deja, finalmente, una reflexión sobre las formas de hacer gestión pública: la exigencia ciudadana puede ser firme sin necesidad de convertirse en gritos, confrontación o presión colectiva. Navegación de entradas CONVOCAN A LA TERCERA EDICIÓN DEL CONCURSO DE GATEO “MINI AVENTUREROS” EN TLAXCALA, LA FERIA DE FERIAS 2026 Alfonso Sánchez es factor de unidad en MorenaAgradece respaldo; estamos adelante, fortalecidos y en defensa del movimiento, afirma