Por M.V.Z. Marco Antonio Rodríguez Razgado.

Los toros de Lidia o toros bravos ( Bos Taurus ), se distinguen por su fuerza impresionante, bravura e instinto natural que lo hace diferente a otras razas de toros, conserva esas características genotípicas  gracias al trabajo y selección zootécnica que han venido realizando los criadores de toros bravos ( Ganaderos), a través de casi 3 siglos.

El toro bravo, es un animal de musculatura muy desarrollada, robusto, con cornamenta poderosa dirigida hacia adelante, que a pesar de su gran tamaño y peso son muy ágiles y poderosos, diseñados para embestir ante cualquier estímulo de amenaza.

La vida del toro bravo en general es muy buena durante los 4 o 5 años de vida, vive libremente en terrenos muy extensos, se alimenta con pastos y forrajes naturales, les proporcionan alimentos concentrados de alta calidad, tienen un control y manejo clínico muy controlado para garantizar su sanidad.
La crianza de estos toros, tiene un efecto positivo a nivel ecológico, ya que la grandes extensiones territoriales que se necesita para su crianza, sirve como reservorio natural para la biodiversidad que ahí habitan, creando así un ecosistema ideal para otras especies.

La crianza de toros bravos, tiene como finalidad, la preservación y mejoramiento de la raza, la herencia genética de mantener la bravura y ese comportamiento e instinto que hace manifiesto en su temperamento al momento de la lidia.

La Huamantlada.

Los toreros a pesar de toda su experiencia, de conocer el comportamiento y temperamento del toro, de saber controlar la distancia, de manejar movimiento, el engaño hacia el toro y utilizando el capote o la muleta, aún con toda esa experiencia, llegan a ser embestidos por la bestia. Qué podemos esperar de aquellas personas que no tienen la preparación ni el conocimiento ni la condición física y mental para pararse frente a un toro bravo?.

La Huamantlada es una “festividad” de ALTO RIESGO, de PELIGRO EXTREMO, donde todos conocemos cuál es el resultado. Lamentablemente muchos de los participantes, no conocen la fortaleza y bravura real de estos toros y uno de los principales errores es que toman a la ligera esa decisión y SUBESTIMAN al animal, sin considerar la VULNERABILIDAD que tienen al estar frente al toro y todo debido al EXCESO DE CONFIANZA, aunando al consumo de alcohol en algunos casos lo que hace que límite sus reflejos y reacción , así como sus pensamientos.

Además, debemos estár conscientes de que un toro corre más rápido que cualquier persona y siempre serán alcanzados y embestidos.

El público asistente disfruta ver el desarrollo de la Huamantlada, sin considerar la parte científica y analítica del grado de si existe o no sufrimiento por parte del animal ( tema de debate público). También, ver como algo normal, gente lesionada o con desenlaces fatales como el de ayer, donde un joven pierde la vida por una cornada en el pulmón.

NINGÚN FESTEJO VALE MÁS QUE LA VIDA HUMANA.

Los toros bravos tienen una finalidad zootécnica, que originalmente fueron las corridas en las plazas.
Eventos como la Huamantlada, considero que NO deberían existir.

Lo que es diversión y alegría para muchos, hoy es DUELO Y LUTO para una familia Tlaxcalteca.

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