Cinco años de gobierno dejan una huella que puede recorrerse en escuelas, hospitales, espacios culturales, centros para adultos mayores, infraestructura económica y obras que buscan mejorar la vida de las familias tlaxcaltecas. Cuando un gobierno termina, los discursos quedan en los archivos, los informes pasan a las páginas de la historia y los nombres de quienes estuvieron al frente comienzan a formar parte de la memoria de un estado. Pero hay algo que permanece mucho más tiempo: las obras.Son los edificios que siguen abiertos, las escuelas donde continúan estudiando los niños y jóvenes, los hospitales donde se atienden las familias, los espacios donde los adultos mayores encuentran compañía, los centros culturales donde nacen nuevos talentos y las obras de infraestructura que generan oportunidades para quienes vienen detrás. En Tlaxcala, el paso de Lorena Cuéllar Cisneros por el gobierno estatal comienza a dibujar precisamente ese legado.Durante estos años, la obra pública se ha extendido a distintos sectores y municipios. Y detrás de cada proyecto hay una historia.Está, por ejemplo, la Clínica de Bienestar Animal, en Santa María Texcalac, Apizaco, que incorpora la protección animal a los servicios de atención pública mediante servicios veterinarios integrales y de bajo costo.Está también la apuesta por la educación y la cultura, con la remodelación del inmueble que albergará al Conservatorio Estatal de Música, un espacio destinado a que las nuevas generaciones encuentren en la música una posibilidad de formación, expresión y desarrollo. Para las madres trabajadoras se abrió una nueva puerta con la guardería empresarial de Ciudad Industrial Xicoténcatl, concebida para brindar atención y seguridad a sus hijos mientras ellas desarrollan su actividad laboral. Y para quienes han dedicado gran parte de su vida a Tlaxcala, las Casas de Día para Adultos Mayores representan espacios de convivencia, aprendizaje, recreación y acompañamiento. Son obras que hablan de diferentes generaciones.De los niños que comienzan su vida, de los jóvenes que buscan una oportunidad, de las madres que trabajan, de los adultos que construyeron sus familias y de los adultos mayores que merecen vivir esta etapa con dignidad. La transformación también alcanza al sector salud, con nuevas instalaciones para mejorar las condiciones de atención y de trabajo; a la educación superior, con nuevas alternativas como la Universidad Rosario Castellanos; y a la cultura y el entretenimiento, con proyectos de gran dimensión que buscan convertir a Tlaxcala en un punto de encuentro para las expresiones artísticas y la recreación familiar. En materia ambiental, el saneamiento y restauración del río Zahuapan representa uno de los grandes retos de largo plazo. Recuperar los ríos significa también pensar en las generaciones que todavía no han nacido y en el Tlaxcala que recibirán mañana. La infraestructura económica forma parte igualmente de esta visión. Proyectos como el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar buscan atraer inversiones, generar empleos y abrir nuevas posibilidades para las familias de municipios como Huamantla y Terrenate. Y así, poco a poco, el mapa de Tlaxcala comienza a contar una historia distinta.No solamente se trata de grandes edificios.Se trata de lugares que tendrán una utilidad cotidiana. Una escuela que recibirá a un niño cada mañana.Una universidad que abrirá las puertas a un joven.Una guardería que dará tranquilidad a una madre trabajadora. Una Casa de Día que recibirá a un adulto mayor.Un hospital que atenderá a una familia.Un espacio cultural donde un estudiante descubrirá su talento.Una obra ambiental que buscará recuperar un río.Una infraestructura que podrá convertirse en empleo. Ese es, finalmente, el verdadero valor de una obra pública.Porque los gobiernos pasan, pero las obras permanecen. Con sus aciertos, sus retos y las decisiones que marcaron estos cinco años, Lorena Cuéllar dejará una parte de su historia escrita en la infraestructura de Tlaxcala. Será la gente quien, con el paso de los años, determine el verdadero valor de ese legado.Pero hay algo que ya puede verse: Tlaxcala tendrá edificios, escuelas, espacios de salud, centros de atención, instalaciones culturales, infraestructura económica y proyectos que continuarán funcionando más allá de un periodo de gobierno. Y quizá esa sea una de las formas más concretas de medir el paso de una gobernadora por su estado:por aquello que queda cuando ella ya no esté. Lorena Cuéllar se irá algún día del Palacio de Gobierno.Pero las escuelas seguirán llenándose de niños.Los jóvenes seguirán buscando oportunidades.Los adultos mayores continuarán encontrándose en sus espacios de convivencia.Las familias seguirán utilizando los servicios de salud. Los artistas seguirán ocupando los escenarios.Y las obras seguirán ahí.Ese será el legado que Tlaxcala tendrá la oportunidad de valorar con el tiempo. Navegación de entradas Alfonso Sánchez es factor de unidad en MorenaAgradece respaldo; estamos adelante, fortalecidos y en defensa del movimiento, afirma El PAN Tlaxcala está listo para el 2027. Fortalece su estructura y abre espacios ciudadanos.